022 energetica liderazgo blog uristium feng shui david flores LLENATE DE TIEMPO

El Tiempo irremediable II

¿Pero qué tiene que ver un objeto en el salón de tu casa, un plato de raviolis y un tomate con que el tiempo se ralentice cuando te mueves?

Que los tres están llenos de tiempo. No hay un solo tiempo, ¡hay tiempos!

Ante semejante realidad, la naturaleza nos dotó de cuatro radares; cuatro mecanismos interiores que nos permiten, como seres humanos, leer esto que llamamos tiempo y que es lo único que da sentido a las cosas:

  1. Las sensaciones
  2. Los pensamientos
  3. Los sentimientos
  4. Las emociones

Pero ¿cómo puede funcionar esto desde el punto de vista energético?

Hay algunas explicaciones obvias, como que las sensaciones son una percepción de valor que obtenemos al interpretar la información que nos da nuestro cuerpo del medio. Es decir: toco algo y obtengo una información que valoro perceptivamente: es áspero, es suave, es aterciopelado. También sabemos que somos capaces de sentir cosas por alguien o ciertas emociones en ciertas circunstancias.

Pero ¿de dónde vienen? ¿qué parte es mía o no?

Un pensamiento, un sentimiento o una emoción podrían ser percepciones de cosas mucho más sutiles que lo meramente físico y, como dicen algunas teorías físicas [1], ciertos aspectos de nuestra realidad no son hechos del todo creados por esta misma realidad sino efectos secundarios de la existencia de otras cosas que yacen más profundamente que incluso las propias supercuerdas.

A mí me gusta pensar que los sentimientos, las emociones y los pensamientos son como el efecto secundario de una realidad mucho más profunda de la que nosotros percibimos habitualmente y de la que apenas empezamos a vislumbrar algunas cosas.

En nuestro argot diríamos que la capa en donde vive el alma, que es la reina del tiempo, reacciona a otro lugar más allá de las supercuerdas, en el que las fuerzas que conforman el tiempo y que dan sentido al espacio campan a sus anchas y viven libres de los efectos de las leyes del amigo Newton.

Tal como yo imagino, tus cuatro radares siguen siendo tuyos, pero no a la manera que tu brazo o tu mano te pertenece y son tuyos sino, más bien, de la manera como te pertenece la imagen que ves de una persona. Lo que ves de ella es tu percepción de ella y no es ella misma.

Yo imagino que una emoción es una percepción de un tiempo que me brinda una oportunidad especial, un portal a algo nuevo pero vital para mí.

Imagino que un sentimiento como la percepción de un tiempo que me avisa que lo que estoy viviendo es reconocible, viejo y familiar en mi vida.

Imagino que los pensamientos son puertas a todos los tiempos posibles e imaginables.

Imagino que mis sensaciones me muestran todas las posibilidades que me brinda vivir este espacio, este planeta, y que me recuerdan que vivo en él.


El Tiempo irremediable II

David Flores

 

[1] Erik Verlinde y su teoría de la Gravedad Entrópica.

facebooktwittergoogle_pluslinkedin  youtubeinstagram

Deja un comentario

Nombre *
Correo electrónico *
Web