02-18 feng shui david flores energetica SE ABRE OTRA PUERTA

Ariko 18

 

Ariko aún sigue sentado en su cueva, con las piernas cruzadas y los pies descansando con las plantas hacia arriba, sobre sus muslos. Su espalda no se mueve, permanece rígida y sin apoyo. Solo quedan pequeños trozos de brasas, que apenas lucen rojas y en la penumbra ya se pueden adivinar las formas de los pocos arreglos en piedra y madera que ha construido el inmortal en los 300 años que lleva viviendo en la montaña.

Entregado a su experiencia imagina una diosa que baja en forma de rio, de la montaña hasta el mar, impetuosa y prístina al principio y lenta y sabia al final y dos montañas que no son solo un abrupto desnivel de la tierra, sino dos dioses que harán nacer un lugar de peregrinaje y dioses que fluyen a través de los árboles y  gentes que tratan a las rocas como divinas y a las plantas como seres superiores y cae en cuenta que tales costumbres no nacen de un fundador, ni de un mandato, ni de la búsqueda de lo correcto o de evitar lo incorrecto: no hay teorías, solo la experiencia que nace de ver las cosas cara a cara, de forma directa, debido a una fuerza extraña se mueve fluida y serpenteante desde el pasado y continúa hasta el final del tiempo y da vida a esta zona de la tierra, tan especial, que nutre y alimenta la psique de las personas que la habitan, que la encuentran y que se entregan a ella; esa fuerza es la llave que sirve para resolver todas las situaciones y todas las experiencias e ir más allá de la normalidad, pero no se ve a simple vista, flota en el aire porque está presente en esencia mientras entrelaza el hilo de lo mundano con lo sagrado y el de la brújula interna con el de la trascendencia; toda esa región es un lugar sagrado que no puede ser controlado por el análisis de la mente, aunque es palpable y está viva y nutre a todos y a todo sin distinción, como una gran madre, que duele como si fuera la propia y brinda alegrías inesperadas a todo aquel que llega a ella, porque se siente como en casa.

Un escalofrío que sube por la espalda de Ariko y le hace arquear la columna da fin al ejercicio. Abre los ojos, se pone de pie como si se acabara de levantar de la cama y deja su cueva.

Baja la montaña que conoce bien y en unos días deja el gran valle del río Sindhu a su derecha y se encuentra con el gran desierto. Sabe que está en la tierra que imaginó. Está listo para comenzar su nueva aventura en Bharat, como maestro, entre sus nuevos alumnos, incluido Amir.

Ariko ha puesto fin al primer gran retiro en el Himalaya que da validez a su trabajo en China.


Se abre otra puerta

David Flores

 

 

 

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